|
Gracias a la fuerza de sus convicciones, Nelson Mandela paró la violencia desatada por el en Sudáfrica, y el mundo lo consideró un milagro.
Como símbolo internacional de ese milagro, Mandela ordenó que la notable prisión de Robben Island, donde él paso diecisiete años, pasar de icono del apartheid a un emblema multirracial de paz.
Ahora que el mandato de Mandela como primer presidente Negro de Sudáfrica se ha acabado, esa paz tan costosa, tanto en la isla como en el territorio puede enfrentarse a un futuro incierto.
|